Hoy fue uno de los mejores días de mi vida, hoy volví. Cuando me levante esta mañana no sabía que este día iba a ser tan especial como lo termino siendo. Llego Luli a mi casa, fuimos a la escuela, después de que gente con mente antigua, estúpida y religiosa nos dijera de todo por usar shorts, y de hablar un rato de boludeces con los chicos, salimos para el Club Atlético Rosario Central.
Cuando llegamos estábamos ahí en la puerta las cinco y Patu y yo hablábamos juntas, cuando sin aviso y de repente lo veo. Sisisisisisisisisisisisi, lo veo a él, al único en estos diciseis años que con solo su presencia consigue dejarme sin aire, paralizarme y hacerme llorar en dos segundos y medio.
Él iba caminando hacia su moto a unos metros de donde estábamos paradas nosotras. Él al que no veía hace dos meses y ocho días. Él que se viste todo de azul. Él con su moto y casco también azules. Él con su tatuaje que aunque sea horroroso, para mí a la vez también es hermoso, como él. Él que tiene novia. Él que ni siquiera me conoce. Él que ni se imagina que yo sería capaz de dar TODO por él. Él, Lucas.
Se puso su casco, soltó la cadena de la moto, subió, arranco, giro para salir por el costado de la barrera. A todo esto mi mirada con ojos llorosos lo miraba fijo y seguía cada uno de sus comunes y típicos movimientos de alguien que sale con moto de un lugar. Él me mira. Lo miro. Él me mira como pensando quién carajo sos, por qué me miras así, por qué lloras. Yo lo miro pensando, no te imaginas todo lo que sos para mi, ojala me animara a hablar ahora. Eso fue solo tres segundos. Piso el acelerador, salió y desapareció por “completo” de mi vida, como siempre. Será hasta la próxima vez que el destino nos cruces.Te amo Lucas. Nos vemos.
El resto del medio día/tarde fue el mejor de todos, con personas maravillosas tomando sol, hablando boludeces, cantando como enfermas despechadas, comiendo hielos, tomando tererés, criticándonos a nosotras y a terceros, poniéndonos de frente, de costado, de atrás, etc. para quemarnos “parejas”, sacando fotos y de más.
Ahora que pienso esto y recuerdo todas las cosas que viví con ellas y con mis otros amigos, pienso: La puta madre, porque mierda el tiempo pasa tan rápido, porque esta tarde termino, porque todas esas noches, mañanas terminaron y por qué las que vienen van a terminar, y ustedes pensaran “Y es así”, pero que se yo no quisiera que se terminen jamás esos momentos con mis amigos, porque al estar con ellos todo es mejor, feliz, fácil, se me olvida todo {menos Lucas}, y disfruto cada segundo, cada instante con ellos.
Y como dice la canción: “Mi vida es más feliz con vos bajo el sol”.
Llegue mire el último capitulo de Casi Ángeles y muchos dirán: “Que pelotuda sos”, una cosa: CHU-PEN-LA ;) .
Me hiso reaccionar de alguna forma, hablaban de la misión de la vida de cada persona y que por nuestras respectivas misiones debemos RESISTIR.
En los últimos meses, yo ya no resistía, si están etiquetados entienden a que me refiero. Después me conecte a hablar con las chicas sobre Casi Ángeles, y mientras respondía un mensaje de Cam, donde le decía que reaccione, reaccioné yo misma.
Me di cuenta que no me quiero morir, que quiero vivir. Que mi “misión” o razón de vivir, es hacerlos felices, hacerles bien por ustedes y por mí. Porque mi mundo son ustedes, ustedes y más personas que también amo muchísimo, pero no etiqueto porque no entienden nada de esto y por ahí algunos de ustedes tampoco muy bien. La cuestión es que no me pudieron hacer reaccionar psicolos, psiquiatras, ni pastillas, ni ustedes mismos.
La reacción estaba en mí y no sé si gracias al último capítulo de una novela que marcó un pedazo importante de mi vida o el hecho de verlo a él, me hicieron reaccionar, pero sea lo que haya sido, Gracias.
Y Gracias también a todos ustedes, que me acompañaron, me quisieron ayudar, me perdonaron todos y cada uno de mis malos tratos, de mis distancias, de mis idioteces, me perdonaron todo. Me dieron todo, me aconsejaron, me escucharon, lloraron conmigo y por mí. Gracias por todo lo que hicieron. Porque en gran parte, gracias a ustedes, vivo hoy.
Los amo muchísimo.
Agustina.