jueves, 9 de diciembre de 2010

Domingo, 19 de septiembre de 2010.

Antes de que empieces a leer aclaro, que mi forma de pensar en estos meses cambio avismalmente.

Hoy hace un año era Sábado, hace un año yo no estaba sentada en mi casa escribiendo en una hoja de Word, hace un año estaba comiendo a las corridas en la casa de Priscila, porque esta noche era la fiesta de mis quince. Hace un año no tenía tiempo para nada, y hoy tampoco, hace un año todos estábamos acelerados, y hoy también, hace un año hacia un hermoso día de sol, con ese toque de viento primaveral que inunda la ciudad con una suave brisa de alegría, y hoy también hace un día así, hace un año estaba más nerviosa e histérica que nunca, y hoy dentro de unas horas seguramente lo estaré, hace un año estaba Anaís en mi cumpleaños y hoy con todo el dolor que me implica decirlo, no. Hace un año estaba Aida en mi cumpleaños, y hoy con toda la alegría que me implica decirlo, no. Hace un año yo estaba ansiosamente feliz de que sea 20 de septiembre, y hoy no.
Seguramente, si es que son un poco curiosos, se preguntaran por qué y es que muchas cosas cambiaron rotundamente desde el año pasado hasta hoy. Pero, ¿Qué cambió en mi vida para que no quiera que sea mi cumpleaños? La respuesta a eso es corta, simple y de una silaba y dos letras, la respuesta es: Yo.
¿Y por qué cambié? No se supongo que se dieron “una serie de eventos desafortunados” en mi interior, lo cual me hiso cambiar, me hiso crecer, me hiso odiarme y me hiso de todo, dentro de mí. Decir dentro de mi” me suena egoísta, porque creo que si uno cambia, también afecta a su entorno. A sí que, digamos mejor que yo cambié y que tal vez afecto a algunos.
Lo cierto hoy, es que no quiero cumplir dieciséis años. No, no, no esa oración anterior está mal, no es que NO quiero cumplir años, es que necesito más tiempo para cumplirlos. Pero si hay algo contra lo que definitivamente no se puede luchar es el tiempo, es decir, quiera o no mañana a es mi cumpleaños. No se piensen que no quiero cumplirlos por ser un año más vieja, eso es una estupidez. No quiero cumplirlos porque no me siento lista para cumplir dieciséis, porque no estoy como yo me había soñado a los dieciséis. Pero bueno como contra eso en menos de 24 horas no puedo hacer nada, prefiero festejarlo como siempre e intentar disfrutar, por un lado con mis familiares y por el otro con mis amigos. Ustedes pensaran ¿cómo se puede disfrutar cuando uno no está como quiere estar? Simplemente, NO SE PUEDE. Pero fingir estar de una manera de la que no estoy es uno de mis pocos dones, y admito que la mayoría de las veces me sale bastante bien.
Entonces, voy a entrar a este teatro que llamo vida, me voy a subir al escenario y apúrense, levántenme el telón, que mi show y mi cumpleaños están por comenzar.